Mis pequeñitos pastelitos golosos… hoy os contaré lo que sucedió una hermosa tarde de otoño en Londres… no tiene desperdicio…
27 de septiembre…mi primer viaje a esa gran Metrópoli de los dulces, madalenas, donuts y bollos varios… todos con un porcentaje por encima del 80% de mantequilla… LONDRES!
Ya en el avión tuve algún indicio de lo que sería esa gran expedición por la que fue la capital del “Mundo” y, sin duda, la que es capital de lo kitsch, estrafalario, variado y, sobretodo, cool….
A medio vuelo, por mucha ilusión que tengas viendo las montañitas… las nubes…algunas turbulencias que hacen que se te encoja el culete… una se aburre, ¿o no? No hay diversión… no hay tele… toda la gente duerme, mira por la ventana, ojea las típicas y sobadísimas revistas de la compañia en cuestión… Pero cuando mi aburrimiento estaba sobrepasando los límites de lo “correctamente político” y mi cabeza trajinando alguna acción para romper esa tremenda monotonía de los motores del avión… PAM! Sucede!
Veo como las azafatas, rubias, regordetas, con algun granito en la cara… británicas de piés a cabeza, vamos… empiezan a conspirar detrás de esa cortinilla que separa “su espacio operativo” del resto de viajeros… mi culete empieza a removerse en la butaca, preso de un ataque histérico de cotillería por saber qué se cuece detrás de la cortina…saldría Anita Obregón con una nueva imagen, a lo Patito Feo? Dióooos que tensióóóón. Classss, buuum, clic clic… Están preparandose un café las muy guarras? Noooooo. Están preparando un carrito relleno de bebida y comidaaaaaa!!!! A tomar por culo las nubecitas y montañitas, preciosas vistas de la ventanilla… COMIDAAAA!
Van pasando por el pasillito, con una gran sonrisa… monísimas, educadísimas… y me dan un precioso bollo y una coca colita…. A quién no se le parte el alma? Qué monas… Y luego te recogen la basura!!!!! Que monaaas….

Con el estómago lleno…la cosa cambia…la espera se te hace más corta…el viaje más placentero…y sobretodo, calma ese pequeño alien que hay dentro de mi ansioso por deborar cosas cuando se pone nervioso y tontorrón… El aterrizaje también es mejor…será cosa de la gravedad…cuando más pesas, mejor controlas y mejor aterrizas…
Por fin en tierra de Lords, Sirs, MiLadies y otros títulos nobiliarios un tanto barrocos, decorosos…y clasistas… Donde se ponga nuestra gran castiza y auténtica Duquesa de Alba que se quiten los Lords de poca monta… Viva la Duquesa! Es lo más!!!!!!
Una vez llegamos al trenecillo que nos llevaría al centro (que luego descubrimos que era el lado más este de la ciudad, a unos 5 kilómetros del centro… pero bueno… contando de que Londres tiene unos 8 millones de habitantes… no es lo mismo Picadilly Circus que nuestra Ricard Vinyes…estaba claro…), nos sentamos y, dando un vistazo alrededor me doy cuenta que realmente estoy en terreno inglés, sin duda… Lleno de Dorothis, las típicas mujeronas inglesas (sólo les falta la bandejita con las pastitas del té)… Esas negronas grandes, gordonas y sin complejo alguno comiendo chicle a lo Belen Esteban (sólo les falta hacer eso de chasquear los dedos y mover el cuello, típica reacción de negra chula…) y varios chicos que serían una mezcla entre Harris Potters y el feo de The Cure… Sin duda, Inglaterra.
A los 10 minutos aparece la gran, la increíble, la magnífica azafata del tren regional!!!! Os imagináis el Catalunya Express con azafatas????? Que fuerte… Sí, sí… Azafata con su uniforme, amabilísima, con gran sonrisa y su correspondiente carrito pegado a sus extremidades delanteras… Llenas de madalenaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas. Esas pedazo de madalenas inglesas…normales, con pepitas de chocolate, doble pepitas, doble chocolate, vainilla…de fresas…de frambuesas…. de arándanos…de plátano y chocolate…. Dioooooosssssss!!!! Es el reino de las madalenas! Viva la Reina Madalena II de Inglaterra!

Como no (y que conste que no la culpo, porque una tiene lo de “gorda golosa tragona” escrito en la cara), la genial azafata me mira con ojillos de cordera degollada y con una vocecita irresistible me dice, sin quitarme los ojos de mis ojos y mostrándome “ESO” a 1 centímetro de mi boca: “One Muffin, Sir?”
Pero tu que crees? Tan cara de cerda comemadalenas me ves? Pero que te piensas? A que llamo a tu supervisor y le monto un pollo por dejar caer que soy una gorda??
Todo esto es lo que pienso mientras le digo con mi inglés alcarrasino “Of course, madame. Extra Chocolat please. Thank you so much.” Y me resigno a mi gran verdad: soy una golosa compulsiva.
Os recomiendo Londres, se ha convertido en mi ciudad preferida, sin duda… Y no sólo por las madalenas!!!!
Hasta pronto, golosinas mías!
Larga vida a la Madalena!!!!! Digo… a la Reina!!!


La crítica satírica que todo el mundo piensa y nadie se atreve a decir de todos esos lugares habituales o no en nuestras vidas… Porque todo el mundo es goloso.La gormanta d’Alcarràs pondrá a cada uno en su lugar.¿Quedará algun títere con cabeza?